PRIMER VISITA AL GINECÓLOGO | 14.00 PM | SEÚL
Con largo y lento suspiro dejó escapar el poco aire que aún traía en
los pulmones mientras caminaba a paso lento pero a buen ritmo por la ciudad en
busca del ginecólogo que le habían recomendado en la Orientación de su
instituto.
No estaba preocupada, más bien nerviosa. Nerviosa de saber si su
pequeño estaba bien, de si crecería sano y salvo, de saber cuánto tiempo tenía
exactamente de embarazo.
Llevó lentamente ambas manos hacía su vientre en el instante que tuvo
que detenerse a causa de un semáforo. La sonrisa que adornaba su rostro era la
muestra de su felicidad. ¿Qué más podía pedir? Tenía a su lado a la mujer más
maravillosa que había conocido, una relación llena de altibajos, de obstáculos
que de algún modo habían logrado pasar, y ahora se encontraba esperando a su
primer hijo. Se sentía llena de dicha, de bendiciones, no tenía palabras para
expresar la manera exacta en la que se sentía.
–Te amo.
Aquellas palabras habían salido de la boca de Jiyoon, llenas
de sinceridad, de alegría, de un sinfín de emociones juntas después de que le
diera la gran noticia de una manera un poco inesperada. ¿Pero qué podía hacer?
Así era ella, y la menor era plenamente consciente de ello, ¿No?
El sonido que produjo el cambio de luz en el semáforo la hizo regresar
en sí, continuó caminando un par de cuadras más antes de llegar finalmente a su
destino. Antes de abrir la puerta del consultorio, respiró profundamente y
empujando con fuerza, entró.
El ambiente ahí le parecía bastante peculiar, dos parejas sentadas en
la sala de espera fue lo primero que captaron sus ojos antes de dirigirse a la
recepcionista que se encontraba al fondo, un niño de tal vez dos años, dormía
sobre los brazos de su padre, o al menos eso suponía, mientras la mujer
caminaba de aquí hacía allá haciendo ejercicios de respiración. ¿Estaría en su
último mes? Bueno, no había forma de averiguarlo sin preguntarle y
definitivamente no estaba dispuesta a hacerlo. Sonrió por cortesía a la mujer
al notar que esta se había dado cuenta que la observaba, obteniendo una de
regreso.
Una vez frente al escritorio color granito, se dirigió a la mujer
castaña de edad media que se encontraba atrás del computador.
–Buenas tardes. Soy Heo Ga Yoon, tengo una cita con la Doctora Park. –Anunció
amablemente mostrando una suave sonrisa al terminar.
–Buenas tardes. –Contestó la mujer revisando un par de cosas antes de
continuar. –Si gusta pasar, la estaba esperando. –Señaló una puerta metálica a
su derecha mostrando nuevamente aquella amable sonrisa. Después de realizar una
corta venia como agradecimiento, se dirigió en la dirección indicada y después
de tocar un par de veces para anunciar su llegada, abrió la puerta para pasar
cerrando nuevamente tras de ella.
–Buenas tardes Doctora Park. –Saludó haciendo nuevamente aquella
peculiar reverencia.
–Heo Ga Yoon, ¿Cierto? –Preguntó la doctora contestando aquél saludo de
la misma manera. –Toma asiento. Primera vez, dice el expediente. ¿Cómo te has
sentido? –Preguntó con total cortesía mientras se dirigía a una mesa un poco
peculiar en la que tenía algunos utensilios básicos de medicina, un estetoscopio,
martillo de reflejos, lámpara de revisión de oídos y bucal, y algunos otros que
no logró identificar a simple vista.
–Bien, creo que todo está como debería. –Contestó conteniendo un
pequeño suspiro. Trató de concentrarse más en lo que había en el escritorio que
en el material que tomaba la doctora.
–Perfecto. –Contestó señalando una especie de camilla colocada junto al
aparato de ultrasonido. –Me imagino que te avisaron que debías venir con el
estómago lleno de líquido ¿Verdad? –Enarcó su ceja de una manera tan peculiar
que poco falto para que soltara una pequeña risita.
–Sí. –Respondió poniéndose de pie. Una vez más, la doctora señaló la
camilla haciendo hincapié en que se recostara.
Una vez acomodada en aquél lugar, descubrió su vientre para que
pudieran colocarle una especie de gel que le pareció bastante frío al contacto
con su piel provocando un leve quejido de su parte.
–Oh, deberías empezar a acostumbrarte. –Comentó la doctora al notar su
reacción. –Verás, necesitamos la mayor cantidad de líquido en el vientre porqué
eso nos ayudará a obtener una mejor imagen del bebé. ¿Puedes ver esta pequeña
mancha? –Señaló con su índice una pequeña forma en la imagen que mostraba el
ultrasonido en la pantalla. Asintió a pesar de que apenas era perceptible, pero
su corazón pareció acelerarse en sobre medida. Lo sabía, todo su ser lo sabía,
aquél pequeño ser tan diminuto era su bebé, su hermoso bebé.
–Te daré unas fotos de esta revisión. –Comenzó a hablar nuevamente la
doctora mientras llevaba un pequeño paño blanco sobre su vientre para limpiar
el residuo de gel que había quedado sobre su piel. –Debes tener aproximadamente
dos semanas, te daré la próxima cita en seis semanas para que se cumplan los
dos meses, si tienes algún síntoma extraño no dudes en llamar. –Se dirigió
hacía su escritorio mientras ella se acomodaba nuevamente la ropa para poder
acercarse con ella y tomar el papel que le entregaba. –No te daré dieta aún,
eso sí, come todo lo que se te antoje, mientras no te sientas extraña estará
bien. –Añadió con una sonrisa indicándole la puerta por la que había entrado
apenas hacía un rato. –Oh, por cierto. El baño está saliendo a la izquierda. La
puerta blanca enseguida de recepción. –Asintió amablemente mientras salía por
la puerta cerrando nuevamente tras de sí.
¿Baño? ¿Para qué quería un baño? Justo después de formular aquellas
preguntas, agradeció que se hubiera tomado la molestia de darle aquellas
indicaciones. Ahora entendía la sonrisa que mostraba la mujer después de ver su
cara de confusión.
–Vaya. –Masculló lavando sus manos.
Al salir, se despidió de la chica en la recepción y salió por la puerta
principal con un sobre en sus manos y una amplia sonrisa sobre su rostro.
–A JeonJi le gustará esto. –Su sonrisa se amplió y comenzó a caminar de
nuevo hacía el instituto. Se moría de ganas de verla, de abrazarla, de
mostrarle aquello que llevaba entre sus manos.